
Por Sergio Karnincic
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Diciembre de 1997. ¡¡¡Strikkke…….outttttt!!!!! ¡¡¡¡Vaaamos Caaampaaaanaaa!!!! El árbitro cantó el tercer out, gran parte de la delegación alentaba con fuerza al equipo, que ahora debía batear y tratar de estirar la ventaja que había logrado hasta el momento. Era la primera vez que un equipo de softbol de Campana, llegaba a una final de los Torneos Juveniles Bonaerenses. Por eso la expectativa era muy grande. El equipo de la Dante había hecho una excelente primera fase, jugando partidos bajo la lluvia y con canchas embarradas. Pero la final era dificilísima. Dolores tenía un equipazo, un pitcher que tiraba muy duro y jugadores de gran físico. Además la hinchada era enorme y hasta el intendente presenciaba el juego. Nos sacaron los tres outs al toque y venían a batear ellos, cerrando el cuarto período. El cátcher que era un colorado muy grandote bateó por el jardín derecho y corrió hasta segunda base. El siguiente bateador fue out por la vía 4-3, pero el colorado corrió a tercera. Las hinchadas bramaban. La de Dolores por la carrera. La de Campana para que no anoten. Genaro, nuestro pitcher le lanzó al siguiente bateador. Juan Francisco recibió y amagó a tirar a tercera ante la amenaza del corredor. El colorado volvió corriendo a la base, y no sé bien qué le pasó en ese momento o qué “chaveta” le saltó, el asunto es que le pegó tal empujón a Sebastián que defendía la antesala y que era un enano que le llegaba al pecho, que lo dejó desparramado en el barro. El árbitro inmediatamente llamó al colorado y lo expulsó. Al instante el entrenador de Dolores, más los jugadores y hasta el intendente se abalanzaron sobre el juez. Yo no entendía lo que pasaba, y ahí el juez me comunica que no tenían suplentes, por lo tanto ganábamos el partido nosotros. En ningún momento pensé en ganar de esa manera. Ganar o perder en la cancha. Se lo comuniqué al árbitro y el juego continuó ante la euforia de la gente de Dolores. Si hay algo que me llena de orgullo es que ninguno de mis jugadores ni los profes ni nuestra hinchada, nadie vino a reprocharme mi decisión. Ni antes ni después del resultado final del partido. La historia finalizó con un 9 a 8 a favor de Dolores y la Escuela Dante Alighieri de Campana obtuvo con orgullo la de pata, PRIMERA MEDALLA del softbol campanense.
Octubre de 2011. Quince medallas y catorce años después. Campana juega las semifinales de los Juegos Deportivos Buenos Aires representada por la Escuela Técnica. Su rival es Pehuajó. Por la otra semi se enfrentan San Fernando y Dolores. Nosotros ganamos 5 a 1 y Dolores también gana. Por la tarde la final será Dolores versus Campana. El entrenador de Dolores es Diego, aquel pitcher que hace catorce años nos ganó esa memorable final. Con él como lanzador y aquella base de grandotes fue campeón tres años seguidos luego Diego fue reclutado por un entrenador de beisbol que lo llevó a Estados Unidos donde jugó profesionalmente durante cinco años. Me cruzo con Diego antes de la final pensando que no me va a registrar. Sin embargo grande es mi asombro cuando me dice: “Después de tantos años nos volvemos a encontrar en una final.” Termina el partido con el triunfo de Campana por 8 carreras a 1. Toda esa alegría en nuestros chicos y nuestra hinchada. Es el tercer título consecutivo de la Escuela técnica, lo que son las casualidades. Llega el saludo final y la entrega de premios. Diego el pitcher de aquel equipo de Dolores se acerca a darle la medalla al entrenador de aquel y de éste equipo de Campana. Catorce años después llegó la revancha. Un abrazo pone el sello a éste reencuentro.